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El inicio de año es una gran oportunidad para reflexionar sobre el camino que la Fundación Universitaria Cafam viene recorriendo en estos años, y especialmente sobre nuestra proyección para los próximos. Este, desde luego, es un ejercicio colectivo del cual el rector es antes que nada un vocero con la responsabilidad de coordinar los esfuerzos de estudiantes, profesores y funcionarios de tal manera que se conviertan en propósitos comunes capaces de consolidar de manera profunda unos valores y unos objetivos que nos permitan llamarnos con toda propiedad “una comunidad educativa”.

Existen muchos caminos para proyectar el futuro de una institución como la nuestra.

Puede, por ejemplo, hacerse un ejercicio que permita visualizar lo que ocurrirá con cierta probabilidad en un período de cuatro o cinco años, partiendo de lo que ha ocurrido en los cinco o seis años anteriores. Si se tiene información detallada es posible estimar qué ocurriría bajo condiciones normales en materia de crecimiento de la matrícula, situación presupuestal, indicadores generales de calidad, etc. Este ejercicio es imprescindible, para saber cómo se presenta el futuro si se conservan la mayor parte de las condiciones actuales.

También es posible planear y proyectar el futuro de la institución teniendo como criterio la consecución de ciertos resultados específicos, definidos para un período de tiempo. Por este camino se establecen, por ejemplo, un número de programas, una cierta cantidad de estudiantes, un determinado número de investigaciones o unas cifras financieras y se buscan las estrategias para conseguir estos resultados en el plazo establecido. También es necesario hacer este proceso, que plantea desafíos ambiciosos.

Pero ninguno de estos dos caminos, así sean indispensables, agota el mayor reto de un grupo académico cuyo deber es alentar en cada miembro de la comunidad el esfuerzo por imaginar nuevas realidades, que además de responder a los requerimientos básicos de sostenibilidad, apunten a satisfacer las necesidades más urgentes del país en el complejo contexto global.

Respondiendo a este enfoque el equipo directivo de la universidad viene trabajando desde el año anterior en un proceso de planeación que nos permita visualizar, en lo posible, cómo queremos ser vistos en un plazo de cinco y diez años. Hemos querido centrar nuestra reflexión sobre valores fundamentales como la formación de una comunidad de ciudadanos basada en la confianza mutua, la proyección social de los estudiantes y de las profesiones, la cimentación de una verdadera cultura de paz y convivencia, la apertura a diversas fuentes de conocimiento en un mundo cada vez más diverso, el cultivo de una ética del cuidado proyectada no solamente a todos los seres humanos sino al medio ambiente.

Esta carta es una invitación a los estudiantes y profesores para que también ellos aporten sus ideas a esta reflexión colectiva, de modo que vayamos encontrando acuerdos profundos, capaces de movilizarnos a acciones cada vez más significativas.

Este es un año muy importante para nuestra comunidad académica, pues iniciamos con dos nuevos programas de enorme relevancia para el país. Tenemos el gusto de dar la bienvenida a los primeros estudiantes de enfermería y educación inicial, que responderán a las más altas exigencias profesionales de áreas dedicadas al cuidado y servicio de la comunidad. Estos programas, estrechamente ligados a la misión social de Cafam, encontrarán en las dependencias de la Caja de Compensación grandes oportunidades de trabajo conjunto. Esperamos recibir pronto los registros calificados de tres nuevas especializaciones que nos ayudarán a fortalecer nuestro nivel de posgrados.

Hacia el futuro inmediato ya venimos trabajando en nuevos programas de ingeniería y administración que aspiramos estén ya en operación para comienzos de 2017, junto con nuevas especializaciones que permitan el mejoramiento continuo de nuestros egresados y de otros profesionales.

El Plan de Desarrollo en el cual estamos trabajando, también contempla proyecciones ambiciosas en el fortalecimiento de nuestra relación con el sector empresarial que cada vez nos da mayores señales de satisfacción con el desempeño de nuestros estudiantes que hacen práctica en las empresas y en muchos casos son vinculados laboralmente, aún antes de concluir sus carreras. Los testimonios que recibimos son muy estimulantes, pues destacan la iniciativa, la disposición para el servicio y la apertura a nuevos aprendizajes de los jóvenes formados en nuestras aulas.

Estos valores y características de quienes estudian en la Fundación Universitaria Cafam, son la mejor garantía del progreso institucional, pues los estudios más recientes muestran que las oportunidades de progreso profesional dependen cada vez más de las habilidades socioafectivas y de las condiciones éticas. Sin embargo, también tenemos la convicción de que una alta calidad humana como la que encontramos en nuestros estudiantes, aunada a altos estándares académicos constituye el ideal de trabajo de toda la comunidad. En materia académica tenemos la satisfacción de haber obtenido puntajes muy satisfactorios en el índice de valor relativo desarrollado por el ICFES, a partir de las pruebas Saber 11 y Saber Pro. En esta índice que mide el progreso de los jóvenes entre el momento de ingreso a la universidad y el de terminación de sus estudios, nos ubicamos por encima de todas las instituciones de nuestro grupo de referencia y también de los promedios nacionales.

Es importante compartir estos progresos con toda la comunidad de funcionarios, profesores, estudiantes, grupos familiares, egresados y empresarios, porque estos logros constituyen la base de construcción de confianza que nos proyecta hacia nuevas metas y nos obliga a mantener altos estándares de calidad que respondan a la expectativa que la sociedad debe tener en sus instituciones de educación superior.

Además de los logros y proyecciones ya mencionados, vale la pena destacar también la puesta en marcha del Centro de Gestión Gastronómica dotado con los más modernos equipos y el Centro de Pensamiento Turístico creado en cooperación con Cotelco.

Hemos avanzado en procesos de internacionalización, abriendo la puerta a profesores y estudiantes para participar en eventos y prácticas dentro y fuera del país. En este aspecto hemos suscrito convenios con otras instituciones que nos permiten ofrecer condiciones favorables para el aprendizaje del francés y del portugués. Desde luego, los esfuerzos institucionales sólo tienen resultado si los estudiantes participan activamente para aprovechar las oportunidades que se abren. Es claro que en el mundo contemporáneo quien tiene el domino de otra lengua tiene una gran ventaja con respecto a quienes no desarrollan esta capacidad. Todos nuestros programas académicos ofrecen dentro de su plan de estudios los niveles de inglés necesarios para conseguir los puntajes básicos exigidos por el Ministerio de Educación para la titulación, pero es fundamental que los estudiantes asuman esta oportunidad con entusiasmo, no para superar un requisito, sino para abrirse puertas en un mundo global que genera muchas ofertas.

Finalmente, quiero destacar el gran compromiso de Cafam con la Fundación Universitaria, que se manifiesta no solamente en el constante apoyo de la Caja de Compensación a través del Consejo Superior, sino en la confianza que nos ha depositado a través de convenios de cooperación que han permitido que tengamos actividades académicas permanentes con las diferentes áreas de servicio a los trabajadores y empresas afiliadas. Igualmente recibimos con gran satisfacción la decisión del Consejo Directivo de crear las becas Cafam, que nos permiten desde el segundo semestre de 2015 atender cincuenta jóvenes adicionales en cada período, con una beca que conservarán hasta el momento en que cumplan sus diez y nueve años.

Seguramente los jóvenes que iniciaron sus estudios con nosotros hace cuatro o cinco años, cuando apenas esta comunidad académica contaba con cuatrocientos estudiantes, sentirán que son parte de una historia que siendo muy breve avanza decididamente hacia la excelencia. Algunos que apenas hace dos o tres años estaban en los procesos de inducción, hoy ya se encuentran trabajando en importantes empresas y están concluyendo sus estudios mientras enriquecen su aprendizaje con una experiencia laboral. Mientras tanto esta última semana de enero estaremos recibiendo otro selecto grupo de jóvenes que iniciarán su recorrido por el conocimiento y por nuevos caminos que la vida les ofrece. Esperamos que iniciar esta travesía en la Fundación Universitaria Cafam sea una oportunidad tanto para los que llegan como para todos los que los recibimos.

Francisco Cajiao Restrepo