Arcesio Guerrero Pérez

Una vida al servicio de un sueño *
Si en los últimos 50 años revisáramos la historia de las grandes realizaciones en el país, necesariamente la figura de Arcesio Guerrero Pérez aparecería en el panorama de los empresarios que hicieron historia. De su talento, dedicación y entrega surgió una de las Corporaciones de Servicio Social más grandes del país y una de las más importantes en América Latina. Cafam ahora diversificada en múltiples servicios con la excelencia en sus objetivos se afianza en una sociedad que a diario requiere más de su presencia. Su director, durante cuatro décadas, logró forjar una entidad sólida que Presidentes, Gerentes y Ejecutivos de alguna manera envidiarían. Ahora…, que la obra está concluida y su columna vertebral ha asumido otros retos, no menos importantes, como es la creación y consolidación de la Fundación Universitaria Cafam de la cual es su Rector. Es el momento para que la historia reconozca la labor de un liderazgo que, jornada a jornada, fue acuñando la grandeza y la visión para un país, una sociedad, que merece todos los sacrificios de sus nacionales.
Arcesio Guerrero Pérez trabajó en General Electric como Secretario General y fue Jefe del Departamento Jurídico y, en representación de esta compañía, fue miembro del Consejo Directivo de la Caja de Compensación Familiar Cafam, entonces denominada CAMCOLAM.
Le gustaba la filosofía del entonces incipiente sistema de Subsidio Familiar, establecido en el país a través del Decreto Ley 118 de 1957, en desarrollo del cual se crearon las Cajas de Compensación Familiar y el SENA, por iniciativa de varios gremios como la ANDI, ACOPI y FENALCO.
Cafam nació por iniciativa de la Cámara de Comercio Colombo Americana.
Desde un principio creyó en las bondades que tenía el sistema de Subsidio Familiar, como estrategia para ayudar a las familias con medianos y bajos ingresos monetarios, a partir de la esencia del sistema que es la compensación, a través de la cual, con los aportes de los empresarios se canaliza Subsidio Familiar en Dinero y se desarrollan obras y programas de bienestar familiar y comunitario.
En diciembre de 1965, Arcesio Guerrero presentó renuncia como Secretario General para Colombia en la General Electric. Que se fuera, no era sorpresa. Pero sí que dejara semejante puesto --como le decían sus compañeros-- para irse como director de una Caja de Compensación que tenía 13 empleados.
No atendió a las críticas de sus familiares, ni de sus amigos, ni de nadie. Había encontrado lo que le gustaba. Desde que se graduó como abogado en la Universidad Javeriana y realizó un posgrado sobre seguridad social en España, estaba buscando un reto como ese. Empezó a manejar la “Cajita” , que sólo recolectaba aportes para repartir subsidio en dinero, sin ver muchas opciones de crecer. Pero cuando había logrado sacarla de manos de la Cámara, el camino se abrió gracias a que el ministro de Trabajo de entonces, el hoy ex presidente Belisario Betancur, había logrado que el Gobierno le autorizara a las cajas de compensación que prestaran servicios de salud, educación, recreación y mercadeo social. Ahí, todas las cajas empezaron a crecer a mejor ritmo.
Cafam creció de tal forma, que hoy es reconocida como modelo en América en algunos de sus servicios.
Posee el mayor centro de recreación, en Melgar (Tolima).
En salud también logró y sostuvo el primer lugar y los costos para el usuario, también favorables. Además, en su momento fue de las pocas cajas que ofrecía todas las especializaciones médicas y que atendía no solo a los hijos, sino también a los padres de los trabajadores solteros.
En educación, con los colegios que se hicieran famosos porque su sistema educativo ganó un premio internacional y fue recomendado como modelo en varios países, también lleva la bandera en el sector y más recientemente la creación de la Fundación Universitaria Cafam, área que completa el ciclo formativo que imparte educación desde el preescolar hasta la educación superior, integrados en un mismo modelo pedagógico de excelencia.
También en su momento el área de mercadeo social, marcó pauta en la regulación de precios al consumidor.
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A lo largo de 50 años Cafam logró crear, por encima de cuanto programa ha desarrollado en diversas áreas, una marca. En este tiempo, con una firme trayectoria, experimentó una gran expansión y diversificó la oferta de sus productos y servicios. Hoy la Caja es dinámica, moderna y competitiva. Más audaz en sus servicios. Más eficaz en cuanto a calidad y excelencia alcanzada en los productos que ofrece su portafolio.
Toda una vida dedicada a acuñar un nombre, un sueño y un destino. Décadas dedicadas a dirigir la ahora imponente estructura de una obra que hace mucho se salió de cauce, de sus preliminares diseños y objetivos. Samuel Hantintong decía que “no hay nada más importante para un ejecutor de obras, para un líder que los hombres juzgados por sus sueños y mucho más trascendental por la profundidad de los mismos y lo que estos suscitaron en las sociedades, a quienes estaban dirigidos”. En este proceso asimismo es pertinente recordar la labor de quienes también estuvieron comprometidos con la obra. En una de sus intervenciones, Arcesio Guerrero Pérez, afirmó: ”El mejor tesoro, nuestra mayor riqueza, es nuestro recurso humano, es mi gente que trabaja en Cafam, gente que tiene sentido de pertenencia, gente que quiere y siente orgullo de ser parte de la institución”.
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El mundo ha reconocido su obra
Presidentes, alcaldes, gobernadores, empresas privadas, universidades, organismos internacionales, han reconocido la labor de Arcesio Guerrero Pérez. Mandatarios de diversas corrientes políticas han valorado la capacidad de ejecución, la visión y el liderazgo. Congresos, Consejos, Asambleas, se han identificado con su labor y lo han puesto como ejemplo a las nuevas generaciones. El común denominador de cuantos presidentes han pasado en más de 40 años, no ha sido otro que la satisfacción por la afectación social en pro de los menos favorecidas. Más allá de cuantos aplausos se prodiguen, incluso de la satisfacción personal, lo que a diario impulsó a Arcesio Guerrero fue la visión de su sueño y poder algún día, de alguna manera, ver esa entidad convertida en parte indispensable de las familias colombianas. Pero más allá de los pergaminos, de las condecoraciones, del estímulo –tan importante para el desarrollo y equilibrio de un proyecto-, está el reconocimiento más grande de todos: la satisfacción de los millones de colombianos que a diario se benefician con lo que hace esta corporación a lo largo y ancho del país.
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Conceptos de algunos de sus amigos
“Arcesio Guerreo Pérez fue ese pensador y emprendedor de visión exacta y anticipatoria.
Por eso, desde los días fundacionales de Cafam, se le vio creando instrumentos de exaltación de aquel ser humano de carne y hueso, según la expresión de Unamuno, como la vivienda, los almacenes, los centros recreacionales, la dignificación de la mujer y antes que nada, pensando en la educación, innovando, avanzando con una única brújula: elevar el destino del ser humano.
Pertenecía a aquella estirpe singular de inteligencias inconformes, que están siempre buscando retos y haciendo desafíos. No conoció la fatiga, ni identificó otra frontera que el confín.
Arcesio Guerrero Pérez es honor de su tierra y de sus compatriotas: y como de alguien se dijera, digamos que Arcesio Guerrero Pérez es honor del género humano.
Arcesio Guerrero Pérez se convirtió en el alma de nuestra Caja de Compensación Familiar Cafam. Durante 40 años como Director Administrativo, fue el principal artífice de una gestión digna de exaltar y emular. Él, con profesionalismo, humildad y siempre reconociendo el compromiso y la música de su equipo humano, hizo de Cafam una entidad de Seguridad Social que es motivo de orgullo para todos los Colombianos.”
Luis Gonzalo Giraldo
Director Administrativo de Cafam

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“Un visionario, alguien salido del verde y hondo Sur de Colombia, se empinó por encima del común denominador de sus compatriotas ; diría más, se irguió sobre cualesquiera dimensiones de sus conciudadanos para dar forma a metáforas desmesuradas en beneficio de la nación entera, ese ser fue Arcesio Guerrero Pérez.
El quehacer que eligió fue el de sembrador de destino para bien de todos pero en especial de la gente sin destino; y el horario que escogió fue el del tiempo físico y metafísico, quizá evocando aquel viejo reloj egipcio del sol, entre El Cairo y Alejandría, que nos recordaba: Es más tarde de lo que suponéis.”
Belisario Betancur Cuartas
Ex presidente de Colombia
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“Hombres con ese talento son los que requiere la nación. Entregados, que saben encontrar el éxito donde otros solo han visto normalidad. Él supo que los resultados son proporcionales al esfuerzo, al trabajo y esta entidad de alguna manera es la demostración que en Colombia con empeño, con esfuerzo se logra cambiar el curso de la historia. Que los años sean pródigos para ésta corporación de servicio social. Que se constituya un ejemplo en éste nuestro martirizado país. Y que en los próximos años sea ejemplo a seguir por las nuevas generaciones del continente.
Julio César Sánchez García
Ex alcalde de Bogotá
* Algunos de los apartados han sido tomados del libro Ortiz, Alberto. Arcesio Guerrero Pérez: un visionario en los umbrales del siglo XXI. Bogotá: Bussines art group, 2007.